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La Viña

De la mano de Devir nos llega el primer juego publicado del diseñador novel español Jose Ramón Palacios. La Viña nos propone adentrarnos en el mundo de la viticultura y en la gestión de un viñedo, algo tan de nuestra tierra.

Un juego de mesa sencillo, ilustrado por Joan Guardiet, donde sus componentes y diseño están muy cuidados a pesar de venir en caja pequeña.

Ficha

¿Cuál es su contenido?

  • 1 Tablero modular.
  • 110 Cartas: 72 de tipo de uva, 10 de cestos iniciales, 6 de cestos mejorados, 5 de Vendimiador, 16 de bodega, 1 de Cooperativa.
  • 30 Fichas de barrica.
  • 8 Fichas de uva comodín.
  • 12 Fichas de herramientas.
  • 67 Fichas de prestigio.
  • 7 Meeples.
  • 1 Reglamento.

¿De qué trata?

Somos los herederos de un anciano viticultor que tiene entre sus posesiones una pequeña viña con uva de gran calidad pero que lleva tiempo desatendida. Sus terrenos pasarán a ser propiedad de aquel heredero que sea capaz de sacarle mayor rentabilidad al viñedo. La temporada de vendimia acaba de empezar y hay varias bodegas que han puesto precio a la uva que requieren.

¿Cómo se juega?

En La Viña, cada jugador se moverá por turnos a lo largo del renque e irá recolectando cartas de uva para ponerlas en sus cestos. Cuando los trabajadores salgan del pasillo de las cepas, pueden entregar el contenido de sus cestos a las bodegas para ganar puntos de prestigio.

Conociendo los principales componentes

En el juego encontramos 4 variedades de carta de uva, cada una asociada a un color (Pinot Noir: verde, Garnacha: azul, Chardonnay: naranja y Cabernet Sauvignon: marrón). Cada una de estas cartas tendrá un valor en su esquina superior derecha (de 1 a 5) sobre una línea con el nombre de la variedad. En la esquina inferior derecha puede aparecer o no, un símbolo de herramienta.

Además tenemos cartas de Parra vacía, que simplemente proporcionan alguna herramienta, pero no uva.

Los jugadores deben ir recolectando esas cartas de uva para colocarlas en uno de sus dos cestos representados mediante las Cartas de Cestos. Cada una de estas cartas puede contener de 2 a 4 cartas, indicado con los espacios blancos sobre la ilustración del cesto. En la esquina inferior derecha vemos un símbolo de parra indicando que se trata de un cesto inicial y un valor en puntos, que se utilizará  como descuento a la hora de mejorar un cesto.

Las fichas de herramienta nos permiten aplicar diferentes efectos a la hora de recoger uva. Cuando en una de las cartas que tomamos aparece un símbolo de herramienta, cogeremos dicha herramienta siempre que queden en la reserva. Sus efectos son:

  • Corquete: permite tomar una carta solapada en el espacio que ocupe el jugador.
  • Tijeras: el jugador puede tomar 2 cartas del espacio que ocupe en vez de una (se cogen de una en una, lo que puede liberar una carta solapada para poder tomarla).
  • Botas: el jugador puede tomar una carta de un espacio anterior al que ocupe.

Hay puntos de victoria de diferentes valores representando medallas, relojes, botellas o diplomas que serán los que se irán repartiendo a lo largo de la partida..

Preparamos la partida

  1. Montamos el tablero de renque, el pasillo de las cepas, de forma que haya un espacio más que jugadores en la mesa.
  2. Mezclamos el mazo de cartas de uva, incluyendo las cartas de parra vacía. Las cartas de uva se colocarán desplegadas lateralmente a lo largo del camino del tablero, dividido en espacios con 2 casillas cada una. A cada lado de un espacio se colocarán dos cartas, tapando la de abajo por completo excepto la variedad de uva.
  3.  Al final del camino colocamos una ficha de uva comodín. El primer jugador en salir del camino en cada ronda, la cogerá y la podrá añadir a cualquiera de sus cestos para aumentar su valor y completar la entrega.
  4. Mezclamos las cartas de bodega y se revelan tantas como jugadores haya en la partida más tres, no pudiendo haber más de 2 cartas de un mismo tipo de uva. La carta de la cooperativa la ponemos por la cara correspondiente al número de jugadores.
  5. Colocaremos los cestos de mejora, pondremos en el suministro central las fichas de cada tipo de herramienta y haremos una reserva general con las fichas de prestigio.
  6. Cada jugador escoge un color y recibe la carta de vendimiador correspondiente, un meeple (si la partida es de dos jugadores se repartirán dos meeples iguales)  y 2 cartas de cestos iniciales (de tamaño 2 y 3).
  7. Se decide el orden de juego, colocando los meeples en orden inverso desde la puerta del camino convirtiéndose en jugador activo aquel cuyo peón se encuentre más atrás. Cada jugador recibe tantos puntos de prestigio como su posición en el orden inicial de juego.

El desarrollo de la partida

El jugador activo puede hacer en su turno dos acciones que puede ejecutar en el orden que quiera:

  • Mover el meeple a una casilla libre de un espacio más adelantado al que ocupe al comienzo del turno o al final del camino, colocando su peón en la puerta del camino, delante de todos los meeples que ya hayan salido en esa ronda. Si un jugador se encuentra en el último espacio del renque, estará obligado a salir del camino. Es obligatorio que cada peón pise al menos un espacio del renque.
  • Tomar una carta visible del espacio en el que se encuentre su meeple. Si la carta además muestra una herramienta y hay fichas disponibles de ese tipo, la coge y la coloca en su carta de vendimiador. La carta obtenida puede colocarse en un cesto con espacio disponible o descartarla, retirándola de la partida. Si es una carta de parra vacía, se descarta directamente.

Cuando un vendimiador llegue a la zona de salida podrá:

– Coger la ficha de uva comodín si ha sido el primero en salir.

Efectuar 1 o 2 entregas de uva a las bodegas. Cada entrega se debe ejecutar por separado y no se pueden combinar. Debemos entregar lo que nos solicita la bodega elegida (la cantidad mínima de uva de la variedad indicada) y cada una tendrá un número limitado de entregas, representadas con la silueta del barril, donde se indican los puntos que obtiene el jugador cuando hace una entrega. Al entregar el último barril de cada bodega, recogeremos adicionalmente los puntos de prestigio que se encuentren sobre ella.

Realizar la entrega a la cooperativa vinícola, que acepta cualquier variedad y cantidad de uva y recoger la recompensa por nuestra entrega.

Mejorar 1 o 2 cestos pagando la diferencia con el precio del nuevo.

En cualquier momento del turno de un jugador, este puede volcar todas las cartas de un cesto en otro (siempre que el cesto de destino disponga de espacio suficiente).

Empieza una nueva ronda cuando todos hayan salido del renque. Preparamos de nuevo la mesa reponiendo el cómodín de uva al final del renque, poniendo un punto de prestigio en cada bodega con barriles disponibles y reponemos las cartas en los laterales del renque.

La partida finaliza cuando 1 jugador coloca su última ficha de barrica. Todos los meeples tienen la oportunidad de terminar el camino actual que están haciendo por el renque, entregar los barriles a los almacenes  y será el momento de contar los puntos para ver qué jugador es el que más tiene.

¿Cuál es nuestra valoración?

La Viña es un juego de mesa de formato pequeño y temática poco explotada que podemos situar entre filler y familiar ligero por lo que nos aporta ese algo más que a veces requerimos en cuanto a entretenimiento y duración sin hacerse difícil de aprender y con partidas ligeras que requieren un punto de estrategia a la hora de intentar conseguir las uvas que necesitas.

El aspecto visual de la caja de este juego acompaña desde un principio en imagen y tamaño, encajando con la temática, ya que al verla nos evoca al típico tetrabrik de vino de toda la vida, cosa que nos ha gustado.

Los componentes que incluye nos han parecido acertados. Para la caja tan pequeña en la que se presenta, contiene muchas fichas de cartón de grosor medio, cartas con buen gramaje, un tablero modular que encaja bien tipo puzzle y unos meeples clásicos como los del Carcassonne. Queremos hacer especial mención a los puntos de victoria con temática vinícola porque dan una ambientación más al juego que en otras ocasiones no se suele tener en cuenta creando siempre las típicas monedas.

Sus ilustraciones y diseños son minimalistas, habiendo elegido quizá más que resalte el colorido sobre los trazos para llamar la atención cuando jugamos e incluyendo la simbología de las formas geométricas para poder diferenciar los tipos de uva no solo mediante los colores.

En cuanto a la mecánica de juego, principalmente draft, podemos decir que tiene algo más de miga de la que en principio podemos creer ya que las decisiones que tomas al mover a tu meeple deben estar pensadas no solo para rellenar tus cestos sino para intentar que otros no hagan entregas mejores a las bodegas convirtiéndolo así en un juego de optimización.  Hay momentos en los que las decisiones a tomar son obvias pero otros en los que, entrando en juego las fichas de herramientas, tienes que decidir si tirar por unas uvas u otras en base a los puntos que finalmente te darán con la entrega o si son realmente buenas para tus oponentes, cogerlas para descartarlas.

El tema de la reposición de cartas puede resultar algo lioso si estamos siempre pendientes de esconder la parte inferior de las cartas que contiene herramientas y, finalmente, se termina por ver y saber si las cartas nuevas contienen ese aliciente extra que por otra parte, nos parece que no está de más saberlo para planificar próximos movimientos.

Para determinar el orden del turno se utiliza un sistema visto en otros juegos como Patchwork Heaven & Ale o Egizia ya que entran en juego las decisiones que los jugadores vayan tomando, algo que da más vidilla según vamos avanzando y nunca sabremos con exactitud cuando va a tocarnos por lo que la planificación previa puede no cumplirse.

Otro aspecto que nos ha gustado es que no haya una serie de rondas establecidas sino que dependa de los propios jugadores y de su maña la duración de cada partida haciendo que sea una carrera constante por intentar entregar barriles.

Quizá en las primeras partidas te puede dar la sensación que la preparación de la mesa te lleva más tiempo del esperado pero una vez que coges hábito, se monta en un periquete ya que la temática está muy bien implementada y todos los componentes hacen que te metas en el papel de cosechador de uva.

Hablando de su escalabilidad, quizá funcione a nuestro parecer mejor para 4 personas que para 3 ya que hay más competencia por las uvas y movimientos más inesperados de meeples a lo largo del renque. Para 5 personas quizá es demasiado caótico y la variante para 2 personas es acertada ya que, teniendo dos meeples cada uno, pueden hacer movimientos estratégicos.

Para terminar, podemos decir que la Viña es un filler de duración media con una temática poco vista e ideas interesantes. Resulta sencillo de aprender, es muy entretenido seáis los jugadores los que seáis y con menos densidad que los juegos de caja grande que requieren más tiempo de dedicación.

Así que si quieres un juego diferente, con algo de estrategia y donde el número de rondas dependa de vosotros mismos y vuestra habilidad, este es el juego indicado para esas tardes lúdicas alrededor de una mesa de juego.

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Última actualización el 2022-06-29 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados

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