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Bosk

Desde majestuosos arces a robles ancestrales, en este juego de mesa deberás nutrir tus árboles para que crezcan a lo largo de un año en un bello parque nacional.

Durante la primavera, planificarás cuidadosamente dónde hacer crecer tus árboles para que los senderistas disfruten su paseo estival y te otorguen puntos. En otoño, las hojas caerán, siguiendo la cambiante dirección del viento. Guíalas para que cubran el terreno y las hojas de otros jugadores. En invierno obtendrá puntos quien más haya cubierto cada región.

¡Gana terreno en el parque para obtener la victoria!

Así se nos presenta Bosk, un juego familiar abstracto, con mecánicas de control de mayorías y una temática naturalista que ha sido creado por Daryl Andrews y Erica Bouyouris, ilustrado por Kwanchai Moriya, publicado por Floodgate Games y que nos trae Maldito Games en su versión Española.

Ficha

¿Cuál es su contenido?

  • 1 tablero del parque
  • 4 cajas de componentes
  • 32 árboles
  • 32 losetas de hoja
  • 144 fichas de hoja
  • 4 meeples de ardilla
  • Senderista
  • Tablero del viento
  • Marcador de viento
  • Tablero de puntuación
  • Reglamento

¿De qué trata?

En Bosk, nos encontramos con un juego en el que cada jugador controla una de las especies de árbol que florecen en los bellos terrenos de un Parque Nacional. Los jugadores harán crecer sus árboles en Primavera, y en Verano obtendrán puntos por tener los árboles más majestuosos a lo largo de cada sendero (filas y columnas). En Otoño, el viento soplará y los jugadores cubrirán el suelo con sus hojas. Cuando llegue el Invierno, obtendrán puntos por tener la mayoría de hojas en cada región.

El jugador que tenga más puntos al final del año, será el ganador.

¿Cómo se juega?

Preparación

  1. Lo primero que deberemos hacer es colocar el tablero en el centro de la mesa por la cara adecuada en función del número de jugadores. Por un lado, está pensado para dos jugadores y por el otro lado, para cuando seamos 3 (que está delimitado por las líneas blancas) o 4 jugadores (que se utilizará el tablero entero).
  2. Se colocan a un lado de la mesa el tablero de puntuación, el tablero de viento y el marcador de viento.
  3. Cada jugador escoge un color y recibe una reserva de 36 fichas de hoja (una de las cuales se coloca junto al tablero de puntuación), 8 losetas de hojas, una ardilla y 8 árboles numerados del 1 al 4, dos por cada número.
  4. Se escoge al jugador inicial.

Desarrollo de la Partida

Una partida en Bosk simula un año en un Parque Nacional y se estructura en cuatro fases divididas según las estaciones:

  1. Primavera: Colocación de árboles.
  2. Verano: Primera fase de puntuación.
  3. Otoño: Caída de hojas.
  4. Invierno: Segunda fase de puntuación.

1. Primavera

En esta estación es cuando los árboles crecen. Para ello y comenzando por el jugador inicial y continuando en el sentido de las agujas del reloj, los jugadores deberán colocar, de uno en uno sus ocho árboles en las intersecciones de las líneas de la cuadrícula del tablero del parque.

Estos árboles tienen valores del 1 al 4 (dos árboles de cada número) y el objetivo de esta fase es competir por el control de las filas y las columnas del tablero atendiendo a la cantidad total que sumen los valores de los árboles de cada jugador.

La fase finaliza cuando todos los jugadores han colocado todos sus árboles.

2. Verano

En esta estación, los senderistas visitantes pasean y admiran los árboles de nuestro parque. Es por ello por lo que deberemos puntuar nuestra colocación realizada en la estación anterior.

Para determinar los puntos, se deberá mirar en cada fila y en cada columna y sumar los valores de los árboles de cada jugador que tengan presencia allí.

Se otorgarán los siguientes puntos por cada fila o columna:

  • Jugador con mayor valor: 2 puntos.
  • Jugador con segundo mayor valor: 1 punto.
  • Hay empate en la primera posición: 1 punto para cada jugador. Los siguientes no reciben puntos.
  • Empate en la segunda posición: 0 puntos
  • Si solo hay un jugador en la fila/columna: 3 puntos.

La fase finaliza cuando se hayan puntuado todas las filas y columnas.

Tras esta fase, el jugador con menor puntuación recibe el marcador de jugador inicial. En caso de empate, el marcador lo recibirá aquel jugador más cercano al jugador inicial actual.

3. Otoño

En esta estación es cuando comienza a soplar el viento y las hojas de nuestros arboles irán cayendo sobre el tablero. El objetivo de los jugadores es intentar dominar las distintas zonas del tablero con las hojas de sus árboles, en 8 rondas.

El jugador que haya obtenido menos puntos en verano, se encargará de colocar el tablero del viento en uno de los bordes del tablero principal. A partir de ahora, en esta fase, se deberá ir moviendo la flecha del marcador del viento por dicho tablero y, en función del turno en el que estemos, dicha flecha nos indicará en qué dirección deben caer las hojas de los árboles. Además, en las cuatro primeras rondas, nos indicará también qué árboles debemos utilizar en función de su valor. Las cuatro últimas rondas, nos dejan libertad para elegir entre los cuatro árboles que nos queden.

En su turno, cada jugador debe elegir qué loseta de las ocho que posee, quiere usar. Éstas losetas indican la cantidad de hojas que desplegaremos durante esta ronda.

Una vez elegida la loseta, el jugador cogerá el número de hojas que indique dicha loseta y deberá colocar la primera en uno de los dos huecos adyacentes al árbol que haya elegido y en la dirección que indica el viento. La siguiente hoja deberá colocarla en el espacio siguiente, en la misma dirección del viento, o en cualquiera de sus dos diagonales. Así hasta que ya no tenga hojas por poner en ese turno.

Se pueden colocar las hojas sobre hojas rivales, pero deberemos pagar una hoja adicional por cada hoja que ya estuviera presente donde vamos a colocarnos, descartando ese número de hojas a la reserva personal. Si la casilla está controlada por el propio jugador, simplemente se colocará una ficha sobre la misma.

Una de las losetas muestra una ardilla. Si en el turno, el jugador elige esta loseta, lo que podrá hacer es desplegar su meeple de ardilla. Ésta ardilla sigue las reglas de colocación habituales de las hojas, por lo que debe seguir la dirección del viento. Puede moverse hasta tres espacios y se posará sobre cualquier casilla. Las ventajas que otorga la ardilla son dos: Por un lado, puede situarse sobre hojas de los rivales sin pagar ninguna hoja adicional y, por otro lado, asegura dicho hueco en el tablero ya que no podrá situar nadie nada encima de ella.

Después de desplegar las hojas correspondientes, quitaremos el árbol usado del tablero central.

Una vez todos los jugadores han retirado un árbol, pasará a ser nuevo jugador inicial aquel que haya puesto en juego la loseta de hoja de menor valor (la ardilla cuenta como valor 1). En caso de empate, el jugador inicial será el que esté más cerca del actual jugador inicial.

Tras esto, se comenzará una nueva ronda de la estación de otoño que finalizará cuando no quedan árboles en el tablero.

4. Invierno

En esta estación del año haremos una puntuación por mayorías en cada uno de los ocho tipos de terrenos que hay en el Parque Nacional.

Solo se tendrán en cuenta las hojas que están más arriba en cada casilla.

En cada terreno, se cuentan las casillas que controla cada jugador y se otorgan los siguientes puntos:

  • Jugador con mayoría de hojas: 5 puntos.
  • Jugador en segunda posición: 3 puntos.
  • Empate en primera posición: 4 puntos para cada jugador. Los siguientes no reciben puntos.
  • Empatados en segunda posición: 1 punto para cada jugador.
  • Un único jugador en la zona: 8 puntos.

Fin de la partida

La partida finaliza tras la puntuación de la estación de invierno. El jugador con más puntos, será el vencedor. En caso de empate, el jugador que antes actuase en el último turno, será el ganador.

¿Cuál es nuestra valoración?

Con Bosk nos encontramos ante un juego abstracto de control de mayorías muy bonito y disfrutable, en el que los jugadores tendrán que actuar en las cuatro estaciones de un año para ver cuál de sus árboles y hojas del parque nacional obtiene una mayor puntuación.

Desde el primer momento que vemos físicamente el juego, nos damos cuenta de que estamos ante una producción elegante y hecha con mucho mimo.

Sin ir más lejos, ya con la propia caja, rectangular y de tamaño relativamente grande, vemos el gran trabajo que hay detrás. Por ejemplo, la ilustración de la portada de la caja es de las más bonitas y llamativas que hemos visto en los últimos tiempos. De esas portadas que te dan ganas de hacerle una foto y utilizarla como decoración en alguna de las habitaciones lúdicas que tengas en casa. Ésto nos lleva a pensar que sería interesante, a veces, producir pósters con algunas de las mejores portadas de algunos juegos. En este caso, un póster con la portada de Bosk, nosotros lo compraríamos sin dudar.

Una vez que abrimos la caja, descubrimos que el nivel no baja en absoluto. Nos encontramos con una producción de elementos muy cuidada e incluso originales. Por ejemplo, las bandejas individuales para los componentes de cada jugador son todo un acierto.

Por otro lado, los troqueles de los árboles también hay que decir que están bastante conseguidos. Especial mención a que cada jugador cuenta con un tipo de árbol diferente, que no solo se diferencia por el color, sino por la especie y, por ende, por su tamaño. Además, cuando se despliegan por el tablero, es toda una preciosidad verlos dejando un resultado muy vistoso.

Es cierto, que quizás los colores rojo y naranja se pueden llegar a confundir un poco, pero no es importante y da rigor a su temática y la especie de árbol. De hecho, para poder remediar esto, se ha añadido un pequeño subrayado a los números de los árboles de color naranja.

También queremos alabar el tablero. No solo porque, en función del número de jugadores, debemos utilizarlo por un lado o por el otro, haciendo que el escalamiento sea muy bueno, sino que también en mesa queda muy bien y es muy bonito. Además, es funcional gracias a su división por cuadrículas que, aunque sean unas líneas artificiales en el paisaje, no son nada invasivas.

El resto de los componentes como son la excursionista, las losetas de hoja, las propias fichas de hoja y la ardilla, cierran un elenco de materiales excelentes y de muy buen grosor.

Sin duda, estamos ante un juego por encima de la media en cuanto a producción, vistosidad y ambientación y esto es un plus, a veces importante, a la hora de comprar un juego.

Con respecto a la temática, queremos destacar que, además de que es relativamente original, le sienta muy bien al juego. Normalmente a los abstractos les cuesta vestir bien, ya sea porque no lo necesitan o porque se les nota que el tema está muy pegado y por tanto no consiguen que sean juegos muy inmersivos. En esta ocasión, le sienta como anillo al dedo. Un parque nacional, árboles, hojas, control de los senderos o de los terrenos, excursionistas, las fases diferenciadas por estaciones… es difícil encontrarse con un juego de éstas mecánicas tan bien tematizado.

Hablando de mecánicas, en Bosk, nos encontramos ante un juego de control de áreas puro y duro. Además, y pese a ser un juego abstracto, tiene dos fases de puntuación muy bien diferenciadas, haciendo que los jugadores deban cambiar la forma de jugar dentro de la misma partida. Esta división es muy interesante ya que otorga una capa de profundidad al juego en la que los participantes deben planificar sus pasos a largo plazo. Es decir, puede ser interesante para alguien decidir perder algunos puntos en verano para poder poner los árboles en sitios estratégicos para después colocar las hojas de una manera más eficiente en otoño.

Es cierto que, para la primera puntuación, que sucede en verano, hay un total de filas y columnas mayor que número de regiones que son las que se tienen en cuenta para la segunda fase de puntuación en invierno, pero la puntuación es menos valiosa.

Aquí es importante decir que, como la posición de los árboles en primavera determina y condiciona las siguientes fases, los jugadores noveles tendrán bastante perdido si juegan con algún participante que ya conoce cómo funciona el juego. Es decir, la curva de aprendizaje del juego, sin ser alta, sí que otorga mucho más beneficio a aquellas personas que conocen bien todos los condicionantes de cada fase. Incluso el jugador novato puede llegar a sentirse un poco perdido al principio, pero nada que no se pueda solucionar con un par de partidas. Simplemente es un factor que hay que tener presente y que hace que con el paso de las partidas tengas una sensación agradable de aprendizaje.

Otro elemento importante y relativamente innovador que aparece en la estación de otoño es el viento. El jugador inicial de ésta estación decidirá el lado en el que se colocará el tablero que marcará en qué dirección soplará el viento cada turno y, a veces, esta decisión puede ayudar mucho a determinar al vencedor de la partida en función de como estén colocados los árboles. Llega a ser tan importante que puede interesarle a un jugador tener menos puntos en la primera fase de puntuación con tal de ser quién tome ésta decisión.

Con respecto a la mecánica de control de áreas, hay que decir que está muy bien implementada en sus fases. En la fase de verano, los jugadores lucharán por controlar los senderos (filas y columnas) con la mayor puntuación simplemente sumando el valor de sus árboles que hay en cada uno de ellos. Por el contrario, en la fase de otoño, lucharán por controlar las diferentes zonas de colores del tablero utilizando las hojas que van dejando caer sus árboles en la dirección que marque el mencionado viento.

En esta fase, la lucha por el control se hace más profunda, ya que debemos tener en cuenta diferentes factores: Primero, el factor viento, segundo, la elección de qué árbol y qué loseta utilizar en el turno para determinar cuántas hojas queremos colocar y tercero, debemos tener en cuenta el resto de las opciones que tenemos, tanto nosotros como el resto de los jugadores, para poder seguir disputando el control de la zona en turnos sucesivos. Ésto último es debido a que una casilla puede ser arrebatada por otro jugador. No es algo que se puede hacer gratis. Hay que pagar un precio (exactamente tantas hojas como hojas haya en la casilla que queremos arrebatar) pero es posible. Así que, cuanta mayor competencia por una casilla, más coste habrá que asumir para provocar un cambio de manos.

Por último, la ardilla. Al final es una “hoja” más pero que, aunque también está limitada por la dirección del viento, otorga dos grandes beneficios: Permite ocupar una casilla controlada por un rival sin coste e impide que nadie ya pueda arrebatarle dicha casilla al jugador. Da mucho juego y puede asegurar lugares muy valiosos.

En otro orden de cosas, en Bosk, aunque no es muy alta ni muy lesiva, sí que existe interacción entre los jugadores. Aparece especialmente en la fase de otoño en el momento que comentábamos de poner hojas por el tablero, pudiendo colocarlas encima de las del resto de jugadores en la lucha por controlar la zona. También aparece en verano, los jugadores compiten por intentar adjudicarse uno de los dos primeros puestos en las filas o columnas, pero es relativamente sencillo evaluar las opciones de los rivales y contrarrestar sus movimientos (siempre teniendo en cuenta la reserva de árboles que posee cada jugador).

Con respecto a su rejugabilidad es bastante alta. Al final se trata de un juego abstracto los cuales se suelen caracterizar por ser infinitos en este aspecto. Lo bueno es que no es un juego que se aborrece tras muchas partidas y además, al ser relativamente corto, en una misma tarde se pueden jugar varias partidas seguidas sin problemas y teniendo un sabor distinto en cada una de ellas.

Sobre su escalabilidad, hemos encontrado opiniones dispares. El juego va de 2 a 4 jugadores en el que, según dicho número, se utilizará un lado del tablero u otro. Independientemente de esta opción que ayuda mucho a su escalado, es cierto que las sensaciones varían. Por un lado, y como suele ocurrir con la mayoría de juegos de éste tipo, a dos jugadores tienes una sensación de control total sobre lo que ocurre en el escenario y el marcaje que se realiza es muy férreo y la partida se suele decidir por pequeñas decisiones.

A cuatro jugadores, por el contrario, el control casi desaparece por completo ya que se hace mucho más difícil calcular e intuir qué va a hacer cada jugador en su turno y por tanto se hace más inesperado. A ésto habría que sumarle los alicientes de intentar persuadir al resto de contrincantes para que coloquen sus árboles u hojas en diferentes lugares intentando hacer que fastidie a otro jugador en vez de a ti. Quizás a tres jugadores se encuentra el equilibrio entre control y caos.

Como decimos, hemos encontrado opiniones y gustos diferentes en este sentido. Tenemos, por un lado, a aquellos que defienden que, como en Bosk hay que estar calculando constantemente cada opción y ver quién posee la mayoría en cada momento, prefieren jugarlo simplemente a dos para tener esa sensación de control y que no se convierta en una partida muy larga a cuatro jugadores con un AP considerable. Por contra, tenemos a aquellas personas que disfrutan más con la imprevisibilidad y los giros inesperados que otorga jugar a más jugadores.

Sea como fuere, lo importante es que es un juego muy disfrutable a cualquier número de jugadores y que solo depende del estilo del jugador para ver cómo se va a divertir más.

En definitiva, Bosk es un juego muy vistoso, muy bien producido y muy bien tematizado. Un abstracto con mecánicas de control de áreas que, gracias a sus fases bien diferenciadas y con una interacción constante, debemos jugar de distinta forma en cada una de ellas y en el que deberemos pensar en el largo plazo ya que cada decisión tiene su repercusión.

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Última actualización el 2022-12-01 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados

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