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Ierusalem Anno Domini

Jerusalén, primavera del año 33. Una multitud se congrega en las puertas de la ciudad para dar la bienvenida a Jesús de Nazaret, que se dispone a celebrar la Pascua con sus apóstoles y seguidores. Con un mensaje revolucionario, ha cosechado partidarios por doquier, pero también miradas de recelo entre las autoridades religiosas. Pronto se celebrará la Última Cena y se sellará el destino de uno de los personajes más influyentes de la historia de la humanidad.

Así se presenta Ierusalem Anno Domini, un juego creado por Carmen G. Jiménez, ilustrado por Enrique Colominas y editado por Devir.

Ficha

¿Cuál es su contenido?

  • 1 tablero principal
  • 4 tableros de jugador
  • 70 losetas
    • 4 de iluminación
    • 4 de almacén bloqueado
    • 3 de ubicación bloqueada
    • 28 de parábolas
    • 15 de símbolos de ubicación
    • 7 de sentencia del sanedrín
    • 8 adicionales de sentencia de sanedrín
    • 1 de Jesús
  • 241 fichas
    • 32 de favor
    • 50 de ofrenda
    • 60 de denarios
    • 30 de piedra
    • 30 de pan
    • 30 de pez
    • 4 de puntuación
    • 1 de sanedrín
    • 4 de favores cumplidos
  • 124 cartas
    • 60 iniciales
    • 23 de mahane
    • 10 del año 33
    • 6 de ayuda
    • 25 de barrabas
  • 72 meeples
    • 12 de apóstoles
    • 60 de seguidores
  • 1 reglamento

¿De qué trata?

En Ierusalem Anno Domini, cada jugador representa a una de las comunidades de seguidores de Jesús de Nazaret que, venidos hasta Jerusalén desde pueblos y aldeas cercanos, quieren acercarse hasta el lugar de la Última Cena y colocarse lo más cerca posible de los asientos de Jesús y sus apóstoles.

¿Cómo se juega?

Partidas de 3 a 4 jugadores

Preparación del tablero

  1. Poned el tablero principal en el centro de la mesa por el lado que indique de 3 a 4 jugadores.
  2. En el caso de ser 3 jugadores, colocad las losetas de ubicaciones bloqueadas cubriendo dos espacios de las ubicaciones de desierto, monte y lago.
  3. Colocad la loseta de Jesús en el centro de la mesa de la Última Cena y situad a los 12 apóstoles en su zona de inicio en sus correspondientes colores.
  4. Si sois 3 jugadores, colocad los seguidores de un color que no juegue en los espacios de la Última Cena que se indica en la imagen del reglamento.
  5. Si es vuestra primera partida, saltaros este paso. Mezclad y colocad al azar 9 fichas de ubicación en los sitios correspondientes del tablero central.
  6. Coged las 20 cartas de Mahane correspondientes a las partidas de 3-4 jugadores y dejad el mazo boca abajo en su lugar correspondiente y revelad las dos primeras cartas.
  7. Mezclad las cartas del Año 33 y colocadlo en su lugar correspondiente del tablero.
  8. Coged las 7 losetas de Sanedrín correspondientes al número de jugadores, mezcladlas y colocadlas al azar en los 6 espacios del marcador del Sanedrín y colocad el marcador del Sanedrín al principio de dicho marcador.
  9. Separad las losetas de parábolas por numeración y colocadlas en el su lugar correspondiente del tablero teniendo en cuenta que debe haber tantas losetas de cada parábola como jugadores haya.

Preparación de los jugadores

  1. Cada jugador:
    1. Elige un color y coge de dicho color:
      1. Su tablero personal
      2. Los seguidores
      3. Su mazo inicial de 10 cartas
      4. Sus fichas de puntuación
      5. Sus 8 fichas de favor
    2. Coge una loseta de iluminación que deja en la esquina superior derecha de su tablero.
    3. Coge una loseta de almacén bloqueado y lo coloca cubriendo el espacio inferior de su almacén.
    4. Pone su ficha de puntuación junto al track de puntuación y la ficha de favores cumplidos en el primer espacio de dicho marcador.
    5. Coge una ficha de pan, una ficha de piedra, una ficha de pez y una ofrenda que deja en los espacios de su almacén.
    6. Coloca a sus seguidores de la siguiente forma:
      1. 5 en el tablero principal
        1. Uno en una de las esquinas de la mesa de la Última Cena del tablero principal.
        2. Otro en el desierto.
        3. El tercero en el monte.
        4. El cuarto en el lago.
        5. El quinto en una de esas tres ubicaciones al su elección.
      2. El resto en el almacén de su tablero individual.
  2. Estableced el orden de turno eligiendo al jugador inicial en función de quien es el último jugador que ha realizado algún favor. En función de dicho orden:
    1. El jugador inicial coloca su ficha de puntuación en la casilla 1 y recibe 4 denarios.
    2. El segundo jugador, en la casilla 2 y recibe 5 denarios.
    3. El tercero en la casilla 3 y recibe 6 denarios.
    4. Por último, el cuarto en la casilla 4 y recibe 7 denarios.
  3. Por último, cada jugador coge 5 cartas de su mazo y las lleva a su mano.

Desarrollo

La partida se desarrolla por turnos hasta que el marcador del Sanedrín llega a la última casilla de dicho marcador.

Empezando por el jugador inicial, cada jugador deberá realizar un turno completo compuesto por los siguientes pasos:

  1. Jugar una carta de su mano.
  2. Visitar a un apóstol.
  3. Comprar una carta de Mahane.
  4. Reponer la mano de cartas.

1. Jugar una carta de su mano

El jugador elige una carta de su mano y la coloca en uno de los tres espacios correspondientes de su tablero de jugador. En el caso de que ya hubiera una carta en dicho espacio, la nueva carta se colocará sobre la carta anterior ligeramente desplazada para dejar a la vista la ubicación a la que corresponde la carta anterior.

Una vez colocada, se resuelven los símbolos que contiene dicha carta y en el siguiente orden:

  1. Acción de ubicación: El jugador podrá hacer la acción de la ubicación que aparece en la parte superior de la carta:
    • Mercado: El jugador puede hacer intercambios de recursos por denarios y viceversa tantas veces como desee y al precio fijo que viene impreso en el tablero en la zona del mercado. Como alternativa, se podría comprar una carta de Mahane por un denario.
    • Desierto / Monte / Lago: De esta forma se consiguen recursos según la ubicación que se active y tantos como seguidores tenga en dicha ubicación:
      • Desierto: Piedra.
      • Monte: Pan.
      • Lago: Pez.
    • Templo: Activar el templo permite al jugador, pagando el coste correspondiente, enviar seguidores desde su asentamiento hasta el desierto, el monte o el lago. No puede haber más de tres seguidores del mismo jugador en una misma ubicación. Si dicha ubicación estuviera llena, el jugador puede quitar el seguidor de otro jugador pagándole el coste a dicho jugador y otro denario a la reserva común.
  2. Acción de seguidor: El jugador podrá hacer alguna o todas las acciones de seguidor que incluyen la carta jugada y siempre de izquierda a derecha.
    • Escuchar una parábola: Al activar dicha acción, el jugador podrá coger la loseta superior de la pila de parábolas con el número más bajo que aún no tenga y teniendo en cuenta la restricción de que este número nunca podrá ser superior al número de seguidores que tenga ubicados en la mesa de la Última Cena. Una vez obtenida, el jugador la coloca en su tablero de juego y suma los puntos de victoria que se indican en ella. Además, si se tapase algún icono, el jugador recibe la recompensa inmediatamente.
    • Ir a la cena: El jugador coge a un seguidor de la ubicación donde más tenga y lo coloca en un espacio vacío de la zona de la Última Cena, pagando los recursos correspondientes que dependerán de la fila y la columna de donde lo haya colocado. Si en dicho lugar hubiera una recompensa preimpresa en el tablero, la obtiene.
    • Ser invitado a la cena: Es exactamente igual que la acción de «ir a la cena» pero con la diferencia de que no debe pagar ningún recurso a la hora de colocar al seguidor.
    • Hacer un favor: El jugador entrega una de sus 8 fichas de favor a otro jugador:
      • El que da la ficha:
        • Obtiene una carta del Año 33.
        • Avanza su marcador de favores en el track del tablero, recibiendo los puntos correspondientes.
      • El que recibe la ficha:
        • Aplica su efecto inmediatamente.
        • Deja la ficha por el lado del símbolo de ubicación que le servirá para completar una secuencia de apóstol.
    • Llamar a un seguidor: El jugador coge a un seguidor del asentamiento de su tablero y lo coloca, de forma gratuita, en un espacio libre del desierto, del monte o del lago.
    • Cambiar de sitio: Permite al jugador coger a uno de sus seguidores ya colocados en la zona de la Última Cena y lo pone en cualquier otro espacio vacío sin tener que pagar su coste, recibiendo cualquier recompensa que pudiera haber en dicho espacio.
    • Activar el mercado o el templo: Esta acción permite al jugador activar la acción del mercado o del templo, según el símbolo.
    • Obtener denarios: El jugador recibe tantos denarios como se indique.
    • Obtener piedra, pan o pez: Se recibe una ficha de piedra, pan o pez, según se indique.
    • Redistribuir: Esta acción permite al jugador coger todas las cartas jugadas en su tablero y volverlas a colocar según prefiera, pudiendo descartar hasta 3 cartas, si quiere. En el caso de que con ésta acción se completa una secuencia de apóstol, podrá resolverla en el mismo turno.
    • Asamblea del Sanedrín: Avanza un espacio la ficha del Sanedrín por su marcador.
    • Mahane: Permite al jugador coger una carta de Mahane, pudiendo ser una de las dos que están boca arriba o la primera de la pila, y se la lleva a su mano.
    • Año 33: El jugador coge una carta del mazo del año 33 y la coloca en su mano.

2. Visitar a un apóstol

Si un jugador ha conseguido completar una secuencia de apóstol en su tablero personal podrá enviar, en ese momento o en un turno posterior, a la mesa de la Última Cena a un apóstol del color correspondiente a dicha secuencia.

Para hacer esto, simplemente deberá coger al apóstol correspondiente y colocarlo en cualquier asiento vacío de la mesa. Una vez realizado, el apóstol ofrecerá un agradecimiento al jugador que dependerá de su color:

  • Morado: El jugador puede realizar la acción de ser invitado a la cena.
  • Naranja: El jugador puede activar inmediatamente la puntuación del espacio en el que se coloca al apóstol. Esto quiere decir que todos los seguidores que están detrás del susodicho, sean del color que sean, generarán puntos de victoria inmediatos.
  • Blanco: El jugador puede intercambiar la posición entre uno de sus seguidores y un seguidor de un rival sin pagar su coste y sin recibir las recompensas de dichas ubicaciones.
  • Judas: Actúa como un apóstol naranja. Además, el jugador obtiene 5 denarios de la reserva común.

Una vez que se ha realizado el agradecimiento, el jugador obtendrá tantos puntos de victoria como puntos del apóstol indiquen las cartas que ha usado en su secuencia. Dichas cartas se llevarán a su pila de descartes en el caso de que fueran cartas del propio jugador. El resto de cartas son de un solo uso y por tanto irán a la parte de abajo de sus respectivos mazos de robo.

3. Comprar una carta de Mahane

El jugador puede comprar una carta de Mahane pagando 2 denarios por ella. Podrá elegir entre las dos que están en el mercado boca arriba o elegir la primera del mazo de robo. Si se elige una de las del mercado, se revelará otra.

4. Reponer la mano de cartas

En este último paso, el jugador deberá robar de su mazo de robo tantas cartas necesite para volver a tener 5 cartas en la mano. en el caso de tener más, deberá descartarse de las que no quiera teniendo en cuenta de que si son de Mahane o del año 33 deberá devolverlas a la parte de abajo del mazo correspondiente.

Colocación de todos los apóstoles

En el caso de que todos los apóstoles se encuentren colocados en la mesa de la Última Cena, se empiezan a aplicar los siguientes cambios que aceleran el final de la partida:

  • Las losetas de iluminación ya no se pueden usar.
  • Se retiran las losetas del Sanedrín pendientes.
  • Al comienzo del turno de cada jugador, la ficha de Sanedrín avanzará automáticamente un espacio.

Fichas de ofrenda

Cada vez que un jugador coloca un seguidor en un espacio de la Última Cena, puede colocar una ficha de Ofrenda en su almacén.

Asamblea del Sanedrín

Cuando un jugador, debido a una acción de sus seguidores, haga avanzar la ficha del marcador del Sanedrín hasta un espacio que contenga una loseta, se deberá resolver inmediatamente.

El jugador que haya provocado el avance del marcador obtendrá los puntos que le otorgue la loseta revelada, mientras que el resto de jugadores obtendrán la mitad. Una vez puntuada la loseta se retira de la partida.

Fin de la partida

La partida finaliza en el momento en el que la ficha del Sanedrín llegue a la última casilla del marcador o en el momento en el que un jugador coloca a su último seguidor en un espacio de la Última Cena.

En este momento se contabilizarán todos los puntos de victoria:

  • Losetas de parábolas obtenidas: Cada jugador recibe puntos de victoria en función del número de losetas que tiene tal como se indica en la tabla del tablero.
  • Seguidores situados en la Última Cena: Cuanto más cerca se encuentre un seguidor de uno de los apóstoles o de Jesús, mayor será la puntuación que obtendrá su propietario:
    • Jesús: 7 al seguidor de justo detrás y uno menos por cada distancia extra.
    • Apóstoles: Dependiendo del color, genera tantos puntos al jugador justo detrás y uno menos por cada distancia extra:
      • Morado: 4 puntos.
      • Naranja: 5 puntos.
      • Blanco: 6 puntos.
    • Judas: Este apóstol otorga puntos negativos de tal forma que el jugador justo detrás obtiene -5 puntos y uno menos por cada distancia extra.
  • Fichas de ofrenda: Se obtiene 1 punto de victoria por cada ficha de ofrenda que tenga en su almacén.
  • Loseta de iluminación: Los jugadores que aún conserven la loseta de iluminación obtienen 5 puntos de victoria.

Una vez realizado la suma total de puntos, el jugador que tenga más, será el vencedor.

Partidas para 2 jugadores

Una partida para dos jugadores se juega de la misma forma salvo por los siguientes cambios:

  • Preparación:
    • Se juega por el lado correspondiente del tablero.
    • Se retiran las fichas de favores cumplidos.
    • Se retiran todas las cartas de Mahane que no tengan el símbolo para dos jugadores.
    • Se retira la loseta de Sanedrín que da puntos por los favores realizados y se mete la que tiene el símbolo para dos jugadores.
    • Se retiran las dos losetas que dan más puntos de cada parábola.
    • Se colocan seguidores amigos en el tablero en función de la imagen de las instrucciones.
    • Se utilizan los mazo de cartas iniciales con el color negro y blanco.
    • Cada jugador coloca 2 seguidores en cada ubicación: desierto, monte y lago.
  • Desarrollo:
    • Seguidores amigos: Estos seguidores representan a otras comunidades pero pueden ayudar a ambos jugadores a conseguir puntos. Cualquiera de ellos puede hacerse con algún seguidor amigo para su tablero personal para más tarde conseguir puntos de victoria gracias a él.
      • Grupos de seguidores: Un grupo de seguidores amigos está formado por todos los seguidores del mismo color que se encuentres adyacentes. Cuando alguna acción del juego indique que un jugador puede puntuar un grupo de seguidores amigos, obtendrá 1 punto por cada seguidor que forma dicho grupo.
      • Conseguir seguidores amigos: Cuando un jugador pueda colocar a uno de sus seguidores podrá hacerlo con normalidad en una ubicación vacía o sustituirlo por un seguidor amigo.
      • Colocar seguidores amigos en la Última Cena: Con esta acción el jugador puede colocar un seguidor amigo de su reserva en un hueco vacío de la Última Cena. Si se coloca en un lugar en el que forma un grupo de seguidores podrá puntuarlo inmediatamente.
      • Mover a un seguidor amigo: Con esta acción, el jugador podrá coger aun seguidor amigo de la Última Cena y ponerlo en otro lugar con el objetivo de formar o ampliar un grupo de seguidores amigos y puntuarlo de forma inmediata.

¿Cuál es nuestra valoración?

Ierusalem Anno Domini es un juego de mesa que, al principio, llama mucho su atención por su temática. Y es que nos encontramos con un eurogame de temática religiosa y más específicamente basado en la Última Cena que tuvo Jesús con sus apóstoles en sus últimos días.

Es cierto que juegos con temática religiosa hay unos cuántos, pero normalmente están basados en los dioses vikingos, dioses griegos, egipcios, dioses hindús… hasta incluso dioses totalmente inventados, pero la religión cristiana había estado un poco inexplorada en el mundo lúdico. Sorprende ya que culturalmente es mucho más cercana a nuestra sociedad y a nuestros días que cualquiera de las otras que hemos mencionado.

Así que, en ese sentido, tanto Devir como su autora Carmen G. Jimenez, teóloga de profesión y novel en la creación de juegos, han sabido darse cuenta de que aún quedan muchas temáticas por explorar y explotar, y eso se agradece.

Con respecto a su estética y componentes, Ierusalem Anno Domini brilla. Y es que Devir nos vuelve a traer un juego con un nivel de producción fantástico. No solo es que los componentes, tanto el tablero, las cartas, las losetas, fichas, meeples…etc son de muy buena calidad, sino que incluso trae sus propias pegatinas para personalizar los recursos, los meeples, los apóstoles y hasta la loseta del propio Jesús.

Es cierto que nos llevará un ratito pegarlas todas pero bien merece la pena porque luego a la hora de jugar viste mucho en mesa. La diferencia entre jugar con pegatinas o sin ellas no es tanta como cuando juegas a un juego de miniaturas pintadas o sin pintar, pero casi.

También es un juego que destaca por su aspecto artístico, con unas ilustraciones bastante realistas que encajan perfectamente con la temática del juego y con una iconografía sencilla pero elegante que no solo facilita la inmersión en el tema sino que, a su vez, lo convierte en un juego totalmente independiente del idioma.

Es cierto que tanta iconografía para las acciones requerirá de echar mano de las hojas de ayuda en las primeras partidas pero creemos que el resultado elegido es mucho mejor que “ensuciar” las cartas con demasiado texto explicativo.

En definitiva, se nota que con Ierusalem Anno Domini se ha puesto una especial atención y es un juego que se ha cuidado al milímetro.

Con respecto a sus mecánicas, estamos ante un juego de gestión de cartas y de colocación de meeples un tanto especial. El contexto es que cada uno de los jugadores representa a una comunidad de seguidores de Jesús y su objetivo será tener la mayor presencia de dichos seguidores junto a la mesa de la Última Cena. Es más, cuanto más cerca estén estos seguidores de los apóstoles y del propio Jesús, mayor número de puntos de victoria nos proporcionarán al final de la partida.

Esto se consigue a través de un turno bastante ágil en el que podremos hacer 4 pasos. El primero es elegir y jugar una carta de las que tenemos en la mano y realizar sus acciones. El segundo es comprobar si cumplimos los requisitos para visitar a un apóstol. Durante el tercero tendremos la opción de comprar una nueva carta. Y, por último, deberemos reponer nuestra mano.

Obviamente, el paso más importante, y al que deberemos prestar mucha atención, es el primero, es decir, elegir qué carta jugar. Para esto hay que tener en cuenta que en la preparación de la partida, cada jugador recibe un mazo de 10 cartas, de las cuales llevará 5 a su mano, con las que jugará su primer turno y las otras 5 que dejará como mazo de robo.

Todas estas cartas tienen dos tipos de acciones representadas por los símbolos que aparecen en ella. Por un lado tenemos el símbolo que se encuentra en la parte superior de la carta y, por otro lado, los símbolos de la parte inferior, que podrán ser uno o más de uno.

El símbolo que aparece en la parte superior representa a una de las cinco localizaciones que aparecen en el tablero central. Si en la carta que jugamos aparece en esta parte el símbolo del monte, del desierto o del lago, el jugador podrá coger tantos recursos de dicha localización como número de seguidores que tenga en ella. Si aparece el símbolo del mercado, el jugador tendrá la opción de intercambiar recursos por dinero o viceversa. Y si aparece el templo, el jugador podrá enviar un seguidor de su tablero personal a una de las tres ubicaciones del tablero principal.

Como vemos, estas acciones son muy sencillas y atómicas, y nos permitirán conseguir recursos de forma directa, intercambiarlos por dinero o incluso poder enviar más seguidores a las ubicaciones para que, o bien conseguir más recursos cuando volvamos a visitar dicha ubicación en el futuro o para tenerlos disponibles para enviarlos a la mesa de la Última Cena.

Por otro lado, tenemos las acciones que representan los símbolos que aparecen en la parte inferior de la carta, llamadas acciones de seguidor. En esta parte, podrán aparecer más de un símbolo y el jugador decidirá si hacer todas las acciones, o no, pero siempre deberá ejecutarlas de izquierda a derecha. La verdad es que hay bastantes tipos de acciones y es por ello que deberíamos analizar bien si es el mejor momento para jugar una carta u otra en función de las posibilidades que ofrece.

Por ejemplo, gracias a estas acciones podremos conseguir directamente recursos o denarios, escuchar parábolas que al final de partida nos darán puntos en función de las que hayamos conseguido, mandar o invitar a uno de nuestro seguidores a la Última Cena, hacer favores, trasladar a un seguidor de nuestro tablero a las ubicaciones del tablero principal, poder cambiar de sitio a los seguidores que ya están en la mesa, hacer la acción del templo o el mercado, redistribuir las cartas jugadas de nuestro tablero, coger cartas de Mahane o del Año 33 o, incluso, avanzar un espacio la ficha del Sanedrín.

Por todo ello decíamos que, lógicamente, jugar una carta de nuestra mano es, sin duda, el paso más importante de nuestro turno, pues desencadenará una acción principal, una o varias secundarias e incluso si calculamos bien el timing podremos activar una secuencia de un apóstol para moverlo a la mesa a una ubicación que nos interese y encima activar una bonificaciones extra.

De hecho, es importante recordar que en el fondo, y a pesar de lo que pueda parecer, no estamos ante un juego de construcción de mazo y eso que tenemos la opción de conseguir más cartas para nuestra mano. Esto es debido a que estas cartas que compramos o conseguimos, las podemos utilizar en nuestro turno pero, una vez utilizadas o incluso si tuviéramos que descartarnos de ellas en algún momento, van directamente a su mazo de origen y no a nuestro montón de descartes. Es decir, las únicas cartas que se reciclan durante la partida son las propias cartas con las que comenzamos.

Otra de las cosas que nos ha gustado mucho es toda la lucha que se centra en el posicionamiento, tanto de nuestros seguidores como de la colocación de los apóstoles alrededor de la mesa de la Última Cena.
Es muy interesante ir viendo como los jugadores vamos jugando cartas intentando cumplir, en la medida de lo posible, el orden de secuencia que tiene cada tipo de apóstol, ya que esto nos va a permitir no solo colocar dicho apóstol donde más nos convenga, sino poder activar sus poderes, siendo estos poder invitar a un seguidor a la mesa si se trata de un apóstol morado, activar la puntuación correspondiente si es naranja o, incluso, intercambiar a un seguidor nuestro por uno del rival en el caso de colocar a un apóstol blanco.

Obviamente es muy divertida la figura especial de Judas, que es el único apóstol de color plateado, ya que, además de que su posicionamiento otorgará el mismo beneficio que si colocáramos a un apóstol naranja, también el jugador conseguirá 5 denarios extra (ojo al detalle de la pegatina de la espalda de judas). Pero es que no acaba ahí la cosa, ya que resulta que, cuando finalice la partida, será un apóstol que restará puntos de victoria a los seguidores que se encuentren detrás suya.

Por otro lado, también es muy curiosa la mecánica que nos encontramos con el marcador del Sanedrín. Este marcador es el que determinará el final de la partida una vez que llegue al final del track y, en principio, es un marcador que no avanzará por sí solo (salvo que ya estén colocados todos los apóstoles en la mesa dela Última Cena o incluso si alguno de los jugadores ha colocado a todos sus seguidores).

Si no se cumple alguna de estas dos condiciones, que de cumplirse ya sería cuando la partida este realmente avanzada, dicho marcador se irá moviendo en función de las acciones que hagamos los jugadores o según donde coloquemos a alguno de los seguidores en la mesa. Es decir, son los propios jugadores lo que irán haciendo avanzar dicho marcador.

No tendría mucho más que decir sino fuera por el genial incentivo que hace a los jugadores, en determinados momentos, querer moverlo y es que resulta que si el marcador llegase a una casilla donde se encuentra una loseta de Sanedrín, todos los jugadores deberán calcular los puntos que le otorgaría dicha loseta, pero solo el jugador que ha avanzado el marcador tendrá derecho a obtener todos los puntos, mientras que el resto de jugadores solo obtendrá la mitad de los que hubiera conseguido. Así que ojo con este marcador porque la diferencia de puntos que se consigue puede ser muy suculenta para el jugador que le haga avanzar hasta las losetas.

Una vez que la partida finaliza, lo único que queda es sumar, a nuestro track de puntuación, las parábolas obtenidas como si fuera un set collection de toda la vida, los seguidores que estén colocados en la mesa de la Última Cena, las fichas de ofrenda que tengamos en nuestro almacén cuando hayamos decidido obtenerlas al llevar a uno de nuestros seguidores a la mesa y la loseta de iluminación en el caso de que no la hayamos utilizado. Tras esto, obviamente el jugador que más puntos acumule será el ganador.

Con respecto a la escalabilidad, el juego va de 1 a 4 jugadores y funciona perfectamente a cualquiera de ellos.
En el modo multijugador funciona bien a cualquier número gracias especialmente a varios factores muy importantes. El primero es debido a que, según el número de jugadores, utilizaremos un lado u otro del tablero. En el lado para dos jugadores desaparece el track de favores y se reduce el número de espacios para los seguidores en las localizaciones.

El segundo motivo es porque cuando no jugamos cuatro participantes, debemos coger seguidores de los colores que que no juegan y colocarlos en diferentes posiciones de la mesa de la Última Cena, ocupando así espacios y pudiendo interactuar con ellos. De hecho, a dos jugadores, con estos seguidores podremos conseguir agrupaciones que nos den puntos extra utilizando las acciones de los seguidores amigos que son exclusivas para este número. A cambio, desaparece, como hemos dicho, las fichas y las acciones de los favores. Por este motivo, cuando somos dos jugadores deberemos hacer un pequeño ajuste en las cartas de Mahane y jugaremos con otro mazo de cartas iniciales distinto a que si lo hacemos a más de dos.

También es cierto que, al tratarse de un juego en el que hay una fuerte interacción en el posicionamiento a la hora de intentar conseguir los mejores espacios de la mesa de la Última Cena y para colocar a los diferentes apóstoles, cuántos más jugadores, más sensación de lucha sientes, pero gracias a los ajustes mencionados, las partidas a dos jugadores se sienten igual de disfrutables, e incluso hasta cierto punto, tienen un ligero sabor distinto que aporta más variedad.

Además, el juego presenta un modo solitario con unas reglas bastante elaboradas y que nos ofrece una especie de campaña con varios niveles de dificultad ascendente que suple perfectamente a las partidas con más compañeros.

Por otro lado, con respecto a la rejugabilidad del juego debemos decir que es bastante alta debido tambien a varios motivos. Para empezar el juego incorpora unas fichitas de símbolo de ubicación para colocar al azar en el tablero durante la preparación de la partida sustituyendo a las pre-impresas para dar una mayor variedad a la hora de construir las secuencias necesarias para colocar apóstoles en la mesa. Nuevas secuencias implica la utilización de distintas cartas para cada una de ellas.

Por otro lado, además, aunque siempre comenzaremos con las mismas cartas, tanto el azar de las que nos vengan a la mano, como el azar de las cartas que podamos comprar en el mercado o conseguir del Año 33, también hace generar una importante variedad de como afrontar los turnos.

Pero lo que más variabilidad, y por tanto también rejugabilidad, genera son las diferentes colocaciones que hacemos los propios jugadores de nuestros seguidores y de los apóstoles y las diferentes estrategias que podemos llevar a cabo en todo lo que gira en torno a ello.

Por todo lo mencionado, queremos concluir que Ierusalem Anno Domini nos ha parecido un juego formidable. Desde el atrevimiento de utilizar una temática, bastante inmersiva, pero poco explorada, pasando por una producción de calidad y una estética muy atractiva, hasta la profundidad y el engranaje de unas mecánicas bien implementadas, especialmente el motor de cartas tan imponente.

En definitiva, un título muy completo con el que no nos equivocaríamos si decimos que seguramente estamos ante uno de esos juegos sorpresa del año que bien merece estar en cualquier ludoteca de los amantes de los euros que se precie.

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